Category: Poesía


Lo que uno come

Nuestra boca es el líquido
que apaga las llamas del hambre
Deseo sustituto de lo que
nos queda de la poca vida
y horizontes ansiosos de cubrir
los esqueletos de las mesas
pero bastan para cubrir la propia.

Lo que uno come, lo que uno bebe
de migajas a banquetes
impedir la sonrisa pestrera
difícil es, lo logra el tiempo
lo logra el trabajo, lo logra el látigo
que osa mover este mundo
golpeando las espaldas que lo hacen girar.

Invocando a la barbarie de dos tenedores
lo que uno come puede ser
pollo de campo asado, plumas de cebolla
ajos, papas, aunque ese pollo es
más probable de cárceles para gallinas
le acompañan lentejas, reposadas
al agua por tres días, con peines
de arroz, zanahorias y otros sabores
le sumamos arroz marinero con mariscos
te tarros añejos, más ajos, choclos
tal vez los mismo que alimentan al pollo
y los sabores se mezclan en sinfonía sensorial.

A lo mejor el arroz creció
a dos cuadras de donde murió el pollo
y las lentejas las cosechó el padre
de la mujer que faena las aves
el tomate, cultivado por la hija
el cilantro también por la misma
Y aceite procesado a partir de las semillas
que explotan de inmensos campos amarillos de soles.

Para equilibrar la sal de las comidas calientes
el refresco  dulce, jugo de membrillo
nadie come crudo el fruto amarillo
paro cocidos son delicia.

Lo que uno come, lo que uno bebe
es para vivir un poquito más
es para lograr hacer una revolución
y poder dejar así
que los gusanos
hablen también
de lo que comen
de lo que beben
en el camposanto de los humanos.

Los libros que me hicieron querer a los libros

Como me importan más los libros que el planeta Tierra, por ende para mí hoy es más importante que ayer,comento y recomiendo los libros que me han hecho reparir la mente:

– Altazor de Vicente Huidobro.

Uno de los libros de poesía más pulentamente escritos, con unas volás más raras que la cresta y que me dejó pegao años, hasta el día de hoy, pues cada cierto tiempo lo hojeo y sigue siendo pulento. Léanse el prefacio y con eso tienen poesía pa’ un año. Igual a parte del lenguaje me ha hecho pensar sobre el camino que llevamos a la muerte y como nos tratamos de aferrar a cosas, momentos, palabras. Huidobro Maestro.

– Papelucho de Marcela Paz

Cuando chico no los pesqué tanto, pero al leerlo más grande, puta que es chistoso, el libro más chistoso que he leído (el Papelucho solo), es demasiado ingenioso, hasta te llegan a caer bien los cabros chicos. Nunca olvidaré la frase: “Ojalá mi papá me traiga una escopeta para matar patos y también patos para poder usar la escopeta” terrible de Parriano. Tb recomendable con el marciano y en vacaciones.

– Décimas de Violeta Parra

Si tuviera que resucitar a alguien, resucitaría a Violeta, la artista más abacanada que ha existido en Chile. Y este libro autobiográfico escrito en verso es de las cosas más bellas que existen.Escrito en un lenguaje popular con grandes momentos de razón y sentir, libro que demuestra que ser profundo no quiere decir ser complicado. ochenta mil estrellas para el libro de Violeta. Al que se lo he recomendado a quedado perplejo.

– Las uvas de la ira de John Steinbeck

Tb he leído libros de no chilenos, como el de Steinbeck que como tocaba temáticas sociales los yankees lo huevearon caleta y lo acusaron por comunista, ganó el Nobel igual (pq siempre se lo dan a los izquierdosos), la cuestión es que la novela es la historia de unos granjeros, post depresión ’29 en gringolandia, que pierden sus tierras hipotecadas en el banco y deben buscar algún lugar que los acoja y donde puedan trabajar, la familia es una de millares que deambulan por los estados mostrando la avaricia del mundo y los dramas que acompañan a los desposeídos. El libro es pa’ llorar, pero tiene momentos ultrabacanes literariamente que hacen ver las cosas de otra manera y eso es al final una de las cosas importantes que creo debe provocar la litaratura

– Mal de amor de Oscar Hahn

Cuando trabajaba en la librería, el libro de poesía que más vendía era este, los hacía leer un par de poemas y se lo llevaban altiro. Oscar Hahn tiene la chorrera de poemas buenos, pero con este lo descubrí y tiene un lote de clásicos. Así que a quienes se le acabaron los poemas de Neruda para regalar, este libro es la solución. Poemas de amor y desamor, muy simples, cortos además, así que se lo pueden hasta aprender de memoria. Un clásico de la poesía chilena (pq además fue censurado en su tiempo), pero en realidad vean las obras completas de Hahn.

– Las partículas elementales de Michel Houllebecq

Una de las novelas más tremenas y entretenidas que leí estos últimos años, son como cuarenta años en la vida de 2 hermanos donde se aprovecha de repasar lo que sucedía en la sociedad, desde los hippies hasta ahora. Un libro con un final que me dejó boquiabierto por su increíble sentido y percepción de lo humano. Para quienes le gusta leer libros rápidos que no sean basura. Librazo!

– La poética del cine de Raúl Ruiz

Libro para cinéfilos con un Raúl Ruiz qu habla de todo y nada a la vez, un verdadero laberinto inabarcable. Algo cabezón, pero que otorga el placer que da el pensar. Raúl Ruiz, uno de los pocos chilenos intelectuales reales.

– Patas de perro de Carlos Droguet

Uno de los escritores más peleadores en Chile que fue algo olvidado, pero ahora lo están reeditando de a poco. Este libro me hacía hasta tener pesadillas, pero es una de las novelas más bacanes que he leído de acá de chilito. Un cabro que nace con patas de perro y que el papá le saca la cresta y lo manda a buscar carne a la Vega. Puros pensamientos internos de el protagonista (el amigo protector del niño-perro) que se va en las medias volás. Cansador, pero vale la pena.

– Contacto de Carl Sagan

Para quienes gustan de la ciencia ficción, las matemáticas y la física este es un libro ultrarecomendable, pues toma un tema más que problemático para todos, la fe vs la ciencia. Muy interesante e inteligente.

– Lolita de Wladimir Nabokov

Todos cachamos la historia por las películas, pero si hay algo que logra la literatura por sobre las películas es trabajar con nuestra imaginación y crear belleza sólo con palabras. Escrito de manera magistral, preciso, sensual y maniático. Un gran libro.

– Proyecto de obras completas de Rodrigo Lira

El límite hasta donde ha llegado la poesía chilena, un compadre que se mató joven pq tenía la cagá en la cabeza, pero que hizo algunos de los poemas más desquiciados y específicos que uno se pudiera imaginar. Un tipo genial y unos poemas gigantes para leer con una chela en l otra mano.

– Crimen y Castigo de Dostoievski

Lo único malo de los rusos es que cada uno tiene como 10 nombres, pero dejando afuera eso, este libro es la cagá, al igual que el de los hermanos Karamazov, pura culpa y razonamiento del protagonista, es como estar adentro de la cabeza del que se mandó un condoro. Me hizo pensar demasiadas cosas que nunca antes había pensado y sentir una angustia muy rara. Un mamotreto que vale cada hoja.

– El matrimonio del cielo y el infierno de William Blake

Aunque leo casi pura poesía chilena o latinoamericana, si empecé a leer poesía es por un inglés: William Blake. Tenía unas volás muy raras, tenía muchas frases que fueron como un anzuelo para llevarme a extremos que antes abominaba. Una de sus proverbios del infierno marcó toda mi adolescencia: “El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría”. Libro algo hereje, tal vez parte de culpabilidad tiene de mi ateísmo, pero es un libro poderoso y místico que me dejó bien pa’ dentro en su momento y me empujó además a escribir.

– El túnel de Ernesto Sábato

Este libro me hizo mierda, pero me ha costado saber porqué, tal vez pq evidenció que uno en la vida siempre anda solo, es como saber que uno carga con la soledad pa’ todos lados y que hay que aprovechar esos momentos donde uno se roza con gente. Pulento Sábato.

– El juego de los abalorios de Herman Hesse

Primero fue Demian y luego El lobo estepario los libros de Hesse que me dejaron marcando ocupado. Al revés de Sábato, estos libros me mantuvieron menos solo, explicaban muy bien muchas cosas que me pasaban, años después agarre este libro pensando que Hesse era para adolescentes y ya no me iba a afectar. Craso error. El libro provocó que tomara decisiones importantes en mi vida, y ¿cuantas veces uno lee un libro que se apodere  del volante? Un libro demasiado personal, como todos los de Hesse, pero que se hace universal. Hay que leerse por lo menos una vez a Hesse en la vida.

Ya, me aburrí, me faltó Cortázar, García Marquez, Gonzalo Millán, Claudio Bertoni, Efraín Barquero, Manuel Rojas, Oscar Castro, Enrique Lihn, Albert Camus y El Quijote que estoy leyendo ahora y es más pulento que toda la idea de fomedad que tiene uno de este libro.

Espero por lo menos entusiasmar a alguien pa que agarre un libro. Y les recomiendo a quienes se quieren animar a leer, que más que tener temporadas de lectura, es mejor siempre  estar leyendo un libro, aunque uno sea lenteja, pero tener siempre ese interés alternativo y si el libro es fome, chao, si lo peor es leer obligado o  por compromiso.  Igual yo no sería quien soy si no fuera por los libros, no creo que sea necesario leerse tantos libros, sólo hay que saber elegir.