Hace un tiempo en una de nuestras tantas reuniones alguien dijo: -Oye, y ¿por qué no vamos a visitar a Parra, en su casa de la playa? Y bueno, al tiempo la idea, muy al estilo de Pájaro verde se concretó en un fin de semana “x”, en donde nos juntamos los pajaritos y nos fuimos a San Antonio a casa, de Camilo, quien cariñosamente nos invitó a hospedar.

Así que todos partimos pa allá, fuimos a comer mariscos, los cuales nos cayeron mal, pero al menos ninguno cayó a  la posta por una intoxicación severa. También paseamos por la costanera y en la noche fuimos a una fiesta de rancheras. Estuvo notable, bailamos rancheras y tomamos vino tinto. Al otro día, partimos rumbo a casa del poeta, no pensamos mucho, la verdad es que fuimos con la mejor intención, solo para conversar un rato y regalarle una revista Pájaro verde.

El día estaba precioso, había sol y todavía no daban las doce. Uno de nuestros camaradas sabía como llegar, así que lo seguimos y entre pasajes y casas lindas dimos con la casona de Nicanor Parra.

Cuando llegamos, Nicanor estaba atendiendo a unas personas, él nos vio, pero nosotros nos alejamos un poco de la casa hasta que él se desocupara. Al rato volvimos y él apareció en la puerta de su casa para saludarnos. Uno de nosotros le dijo que éramos estudiantes de la Universidad de Chile, de la Facultad de Física y matemáticas y por ahí le anduvimos cayendo bien porque él hace varios años atrás había hecho clases en dicha casa de estudios.

De un momento a otro se puso a hablar sobre Física, química y materias muy diversas e interesantes. También nos habló un poco de su historia. Hay detalles en la conversación que recuerdo y quisiera destacar, como cuando dijo que él hacía clases en tiempos de dictadura, y los exiliados en el extranjero lo llamaban chancho fascista, por trabajar en Chile durante el gobierno de Pinochet. Él nos dijo: -Claro que había que trabajar, teníamos que parar la olla, era necesario hacerlo.- Nos contó que en una ocasión viajó a España, invitado a dar una charla, él temía su integridad, y enfocó su discurso desde el Ecologismo. Desde ese punto de vista, considero que Nicanor Parra es un hombre inteligente y prudente, porque para ser y ejercer lo que sea en esta vida hay que tener argumentos y fundamentos, lo que el poeta cumple a cabalidad.

Fue increíble haber conversado con le poeta, él está viejito, muy lúcido, extremadamente lúcido, con la piel gastada y los años encima, así está Nicanor.

Nos habló como si fuera un abuelo. Nos dijo: Sean como las gallinas, que no hablan y se duermen temprano, algo así nos dijo, Notable frase, porque los jóvenes, a veces pensamos y decimos muchas cosas, pero el tiempo y las vivencias nos muestras otras formas. También nos habló de las Ciencias exactas, comprendiendo esto como lo que tiene respuesta, es tangible, se ve y se percibe, y nos habló de las Ciencias oscuras, lo que no se ve, no se sabe y se conoce como Dios. Habló de esto en relación al mundo, a como lo hemos tratado, un mundo finito, tratado como infinito, nos habló del daño irreparable que le hacemos al planeta, desde la Ecología. Y en realidad si observamos nuestro alrededor, vemos que tiene razón. Así que desde mi visión y lo que recuerdo de ese día no me queda más que creer en las Ciencias Oscuras, y vivir cada día sin saber porque está, o cuantos días más viviremos. Lo que si sabemos, por que ya pasó es que estuvimos con Nicanor, en la puerta de su casa, y fue un momento muy especial, que perdurará en la memoria de cada pajarraco suelto en algún lugar de la ciudad.

Un abrazo queridos, si algo se me olvida, que quede en los comentarios.

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