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Ahora hay Página oficial

Señores, como este fue un blog provisorio, les contamos que hay nueva página tiquitaca donde podrán hallar las revistas, fotos, información y por supuesto un blog donde seguiremos comentando cualquier cosa, así que diríjase a www.elpajaroverde.cl Disfrute y Comente.

“La ratonera”

Habría sido casi imperativo –si alguien se hubiera propuesto ese ocioso ejercicio— describir los diferentes niveles del edificio como una torpe alegoría de la pirámide social: el cuarto piso era ocupado exclusivamente por la plana mayor de la empresa, y el Viejo se aparecía por ahí, para reunirse con los gerentes, sólo los días martes; los jefes de área y supervisores se holgaban en el tercer piso, al tiempo que mis compañeros y yo intentábamos sobrevivir, francamente hacinados, en el segundo; a pesar de que unas pocas secretarias se distribuían en los tres pisos superiores, la mayor parte de ellas ocupaba el primero, junto con los asistentes, los guardias del acceso principal y alguno que otro sacador de vuelta; en el subterráneo, por último, estaba la ratonera de los auxiliares de aseo, personajes casi míticos que ninguno de nosotros conocía porque sólo se aparecían por las oficinas cuando la frenética actividad de la jornada había terminado y sus temporales ocupantes habíamos vuelto a nuestras casas.

Quizás la falta de estímulos y el tedio que me producían las horas infinitas dedicadas a llevar los libros contables o a redactar inútiles informes, me empujaron, paulatinamente, a enmarañarme en la excitante madeja de la Negra, la bella secretaria de Gerencia General. Sin embargo, poco tiempo después de haberle declarado mi amor incondicional y no bien me hube separado de mi esposa, descubrí –con rabia, con desprecio, con el asco que yo mismo merecía— que la Negra era, desde hacía mucho antes que yo, la “querida” de el Viejo. Humillado, pensé durante meses dejar la empresa, pero la crisis económica, la certeza de que una renuncia me haría perder cualquier derecho a indemnización y la necesidad de mantenerme y de pagar la pensión de mis hijos, hicieron prevalecer en mí la sensatez. Y si bien sabía que mi historial sepultaría cualquier aspiración a un ascenso, nunca sospeché que el Viejo, luego de saberlo todo, se acordaría de mí con tanto cariño. Desde entonces, mis jefes directos no me dejaron tranquilo: me vigilaban a toda hora; me decían que hiciera algo para inmediatamente ordenarme lo contrario; me sobrecargaban de trabajo o, a veces, no me asignaban ninguna tarea. Pero pensaba en mis hijos, a quienes quería ver haciendo algo que realmente amaran para no tener que llegar, como yo, a odiarse a sí mismos tanto como a lo que hacían. Por ellos soporté más de tres décadas una represalia que, una vez que murió el Viejo –sólo algunos meses después de mi caída en desgracia—, su primogénito supo hacer suya y administrar con inquietante fidelidad.

“Me sumergí por una estrecha gradería en ese lugar desconocido, profundamente oscuro y húmedo que con justicia –o más bien por injusticia— se ganaba el mote de ratonera”.

Pasaron muchos años antes de poder dar curso a mi retiro. Mi último día de trabajo finalizó con un modesto cotillón que prepararon mis compañeros de oficina apenas se fueron los jefes. Cuando todo acabó, me vi solo en medio de la noche, inevitablemente convertido en la caricatura del jubilado que se va cargando las fotos de sus nietos en una caja de zapatos. Habiendo ya salido del edificio, me percaté de que olvidaba sobre el escritorio una botella de vino que me habían regalado mis colegas, por lo que decidí devolverme. Una vez que el ascensor llegó al segundo piso advertí, entre la penumbra que sólo iluminaba un neón distante, la ausencia de la botella y la sombra fugitiva de alguien que bajaba por las escaleras. Intrigado, llegué rápidamente al hall, en donde el nochero me precisó que “una persona del aseo” era la que se había ido hacia el subterráneo. Me sumergí por una estrecha gradería en ese lugar desconocido, profundamente oscuro y húmedo que con justicia –o más bien por injusticia— se ganaba el mote de ratonera. Llegué al fondo y luego caminé lentamente hacia el único cuarto iluminado en donde, apenas traspasada la puerta, sorprendí a una mujer de horrible aspecto descorchando mi vino.

Recordé, entonces, los rumores que muchos años atrás corrían por la oficina sobre la Negra –a quien no vi nunca más desde que se murió el Viejo—, que decían que “se había puesto a tomar de pura pena cuando perdió al hombre de su vida”. Yo había asumido, más que nada por orgullo, que todo eso eran cuentos y que la Negra se había ido de la empresa sólo porque perdía, naturalmente, sus antiguos privilegios. Pero en ese tiempo nunca me hubiera imaginado –como ella misma me lo contó después, mientras nos bajábamos la botella de vino— que el hijo de el Viejo le había permitido trabajar por una miseria limpiando la ratonera, quizás –pienso yo— producto de la lástima que a cualquiera le hubiera inspirado una pobre borracha prisionera de su vicio, pero más probablemente por procurarse una revancha muy personal contra la mujer que había perturbado la sagrada estabilidad de su familia. Para ello no tuvo que alterar sustancialmente el deseo de su padre: “Déjala trabajando en la empresa”, le imploró el Viejo antes de morir, pero nunca le especificó bajo qué condiciones.

(nuevas noticias de Tlön)

De este creo que le había hablado a Lucho:

1910 – Retrospectiva Visual del Centenario de Chicle

De nuevo Phillipo Antroine Brunildo Pochoclo, conocido entre todos como Chocopanda-a-cien o simplemente “er Fruna” nos sorprende con sus genialmente geniales genialidades. Esta vez nos trae directo de la importadora blablabla el medio terrible de pulento libro que, cuentan las malas lenguas, lo transportará a la fama y a la fortuna, por lo que al fin podremos vivir dignamente los editores de la revista y publicar miles de ediciones mensuales de estupideces en caros papeles roneos de 800 kg y con cuché incluído, en letras doradas y tornasol, cosas bellísimas y del mejor gusto y estética, casi mejor que la que tenían estos jetones que dejaron que el país cumpliera 100 años el pobre y, por antonomasia, que ahora esté cumpliendo 200 pobre pobrecillo, igual de mísero y torpe que una gallina de huevos de mimbre.

Bueno bueno la cosa es que estamos invitados a la gran celebración, va a haber el nuevo wiskhy 3R gratis para todos y unas deliciosas sustancias de anis que prepara la tía abuela de “er Fruna” y va a además ser en un edificio del centro parace que la embajada de tangamandapio o algo así, mejor les ctrl-c la info directamente pa no cagarlas:

PRESENTACIÓN del LIBRO
“1910, Retrospectiva Visual del Centenario de Chile”
Viernes 04 de junio, Sala Ercilla, 19:00 hrs.
EXPOSICIÓN
Arte + Diseño Muestra  de originales y piezas digitales
Del 04 al 30 de junio, Galería de Cristal
de 09:00 a 18:00 hrs. Entrada LIberada.
BIBLIOTECA NACIONAL Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 651

Y les pongo la fotito igual:

ayayayay canta  no llores

porque cantando se alegran

Cuenta la leyenda que “er Fruna” ese día estará todo compuesto y hablará palabras bonitas, muy pronunciaditas, pero que después se viene el carrete apocalíptico como esos de los tiempos de la cafeta del CEI (qepd), con navegao y chicha en cacho, máscaras y desnudos. Dicen también que hará un desnudo parcial de trasero (aka potorico), así que no pueden faltar!!

PRESENTACIÓN del LIBRO
“1910, Retrospectiva Visual del Centenario de Chile”
Viernes 04 de junio, Sala Ercilla, 19:30 hrs.
EXPOSICIÓN
Arte + Diseño Muestra  de originales y piezas digitales
Del 04 al 30 de junio, Galería de Cristal
de 09:00 a 18:00 hrs. Entrada LIberada.
BIBLIOTECA NACIONAL Avenida Libertador Bernardo O’Higgins 651

Lo que uno come

Nuestra boca es el líquido
que apaga las llamas del hambre
Deseo sustituto de lo que
nos queda de la poca vida
y horizontes ansiosos de cubrir
los esqueletos de las mesas
pero bastan para cubrir la propia.

Lo que uno come, lo que uno bebe
de migajas a banquetes
impedir la sonrisa pestrera
difícil es, lo logra el tiempo
lo logra el trabajo, lo logra el látigo
que osa mover este mundo
golpeando las espaldas que lo hacen girar.

Invocando a la barbarie de dos tenedores
lo que uno come puede ser
pollo de campo asado, plumas de cebolla
ajos, papas, aunque ese pollo es
más probable de cárceles para gallinas
le acompañan lentejas, reposadas
al agua por tres días, con peines
de arroz, zanahorias y otros sabores
le sumamos arroz marinero con mariscos
te tarros añejos, más ajos, choclos
tal vez los mismo que alimentan al pollo
y los sabores se mezclan en sinfonía sensorial.

A lo mejor el arroz creció
a dos cuadras de donde murió el pollo
y las lentejas las cosechó el padre
de la mujer que faena las aves
el tomate, cultivado por la hija
el cilantro también por la misma
Y aceite procesado a partir de las semillas
que explotan de inmensos campos amarillos de soles.

Para equilibrar la sal de las comidas calientes
el refresco  dulce, jugo de membrillo
nadie come crudo el fruto amarillo
paro cocidos son delicia.

Lo que uno come, lo que uno bebe
es para vivir un poquito más
es para lograr hacer una revolución
y poder dejar así
que los gusanos
hablen también
de lo que comen
de lo que beben
en el camposanto de los humanos.

Los libros que me hicieron querer a los libros

Como me importan más los libros que el planeta Tierra, por ende para mí hoy es más importante que ayer,comento y recomiendo los libros que me han hecho reparir la mente:

– Altazor de Vicente Huidobro.

Uno de los libros de poesía más pulentamente escritos, con unas volás más raras que la cresta y que me dejó pegao años, hasta el día de hoy, pues cada cierto tiempo lo hojeo y sigue siendo pulento. Léanse el prefacio y con eso tienen poesía pa’ un año. Igual a parte del lenguaje me ha hecho pensar sobre el camino que llevamos a la muerte y como nos tratamos de aferrar a cosas, momentos, palabras. Huidobro Maestro.

– Papelucho de Marcela Paz

Cuando chico no los pesqué tanto, pero al leerlo más grande, puta que es chistoso, el libro más chistoso que he leído (el Papelucho solo), es demasiado ingenioso, hasta te llegan a caer bien los cabros chicos. Nunca olvidaré la frase: “Ojalá mi papá me traiga una escopeta para matar patos y también patos para poder usar la escopeta” terrible de Parriano. Tb recomendable con el marciano y en vacaciones.

– Décimas de Violeta Parra

Si tuviera que resucitar a alguien, resucitaría a Violeta, la artista más abacanada que ha existido en Chile. Y este libro autobiográfico escrito en verso es de las cosas más bellas que existen.Escrito en un lenguaje popular con grandes momentos de razón y sentir, libro que demuestra que ser profundo no quiere decir ser complicado. ochenta mil estrellas para el libro de Violeta. Al que se lo he recomendado a quedado perplejo.

– Las uvas de la ira de John Steinbeck

Tb he leído libros de no chilenos, como el de Steinbeck que como tocaba temáticas sociales los yankees lo huevearon caleta y lo acusaron por comunista, ganó el Nobel igual (pq siempre se lo dan a los izquierdosos), la cuestión es que la novela es la historia de unos granjeros, post depresión ’29 en gringolandia, que pierden sus tierras hipotecadas en el banco y deben buscar algún lugar que los acoja y donde puedan trabajar, la familia es una de millares que deambulan por los estados mostrando la avaricia del mundo y los dramas que acompañan a los desposeídos. El libro es pa’ llorar, pero tiene momentos ultrabacanes literariamente que hacen ver las cosas de otra manera y eso es al final una de las cosas importantes que creo debe provocar la litaratura

– Mal de amor de Oscar Hahn

Cuando trabajaba en la librería, el libro de poesía que más vendía era este, los hacía leer un par de poemas y se lo llevaban altiro. Oscar Hahn tiene la chorrera de poemas buenos, pero con este lo descubrí y tiene un lote de clásicos. Así que a quienes se le acabaron los poemas de Neruda para regalar, este libro es la solución. Poemas de amor y desamor, muy simples, cortos además, así que se lo pueden hasta aprender de memoria. Un clásico de la poesía chilena (pq además fue censurado en su tiempo), pero en realidad vean las obras completas de Hahn.

– Las partículas elementales de Michel Houllebecq

Una de las novelas más tremenas y entretenidas que leí estos últimos años, son como cuarenta años en la vida de 2 hermanos donde se aprovecha de repasar lo que sucedía en la sociedad, desde los hippies hasta ahora. Un libro con un final que me dejó boquiabierto por su increíble sentido y percepción de lo humano. Para quienes le gusta leer libros rápidos que no sean basura. Librazo!

– La poética del cine de Raúl Ruiz

Libro para cinéfilos con un Raúl Ruiz qu habla de todo y nada a la vez, un verdadero laberinto inabarcable. Algo cabezón, pero que otorga el placer que da el pensar. Raúl Ruiz, uno de los pocos chilenos intelectuales reales.

– Patas de perro de Carlos Droguet

Uno de los escritores más peleadores en Chile que fue algo olvidado, pero ahora lo están reeditando de a poco. Este libro me hacía hasta tener pesadillas, pero es una de las novelas más bacanes que he leído de acá de chilito. Un cabro que nace con patas de perro y que el papá le saca la cresta y lo manda a buscar carne a la Vega. Puros pensamientos internos de el protagonista (el amigo protector del niño-perro) que se va en las medias volás. Cansador, pero vale la pena.

– Contacto de Carl Sagan

Para quienes gustan de la ciencia ficción, las matemáticas y la física este es un libro ultrarecomendable, pues toma un tema más que problemático para todos, la fe vs la ciencia. Muy interesante e inteligente.

– Lolita de Wladimir Nabokov

Todos cachamos la historia por las películas, pero si hay algo que logra la literatura por sobre las películas es trabajar con nuestra imaginación y crear belleza sólo con palabras. Escrito de manera magistral, preciso, sensual y maniático. Un gran libro.

– Proyecto de obras completas de Rodrigo Lira

El límite hasta donde ha llegado la poesía chilena, un compadre que se mató joven pq tenía la cagá en la cabeza, pero que hizo algunos de los poemas más desquiciados y específicos que uno se pudiera imaginar. Un tipo genial y unos poemas gigantes para leer con una chela en l otra mano.

– Crimen y Castigo de Dostoievski

Lo único malo de los rusos es que cada uno tiene como 10 nombres, pero dejando afuera eso, este libro es la cagá, al igual que el de los hermanos Karamazov, pura culpa y razonamiento del protagonista, es como estar adentro de la cabeza del que se mandó un condoro. Me hizo pensar demasiadas cosas que nunca antes había pensado y sentir una angustia muy rara. Un mamotreto que vale cada hoja.

– El matrimonio del cielo y el infierno de William Blake

Aunque leo casi pura poesía chilena o latinoamericana, si empecé a leer poesía es por un inglés: William Blake. Tenía unas volás muy raras, tenía muchas frases que fueron como un anzuelo para llevarme a extremos que antes abominaba. Una de sus proverbios del infierno marcó toda mi adolescencia: “El camino del exceso conduce al palacio de la sabiduría”. Libro algo hereje, tal vez parte de culpabilidad tiene de mi ateísmo, pero es un libro poderoso y místico que me dejó bien pa’ dentro en su momento y me empujó además a escribir.

– El túnel de Ernesto Sábato

Este libro me hizo mierda, pero me ha costado saber porqué, tal vez pq evidenció que uno en la vida siempre anda solo, es como saber que uno carga con la soledad pa’ todos lados y que hay que aprovechar esos momentos donde uno se roza con gente. Pulento Sábato.

– El juego de los abalorios de Herman Hesse

Primero fue Demian y luego El lobo estepario los libros de Hesse que me dejaron marcando ocupado. Al revés de Sábato, estos libros me mantuvieron menos solo, explicaban muy bien muchas cosas que me pasaban, años después agarre este libro pensando que Hesse era para adolescentes y ya no me iba a afectar. Craso error. El libro provocó que tomara decisiones importantes en mi vida, y ¿cuantas veces uno lee un libro que se apodere  del volante? Un libro demasiado personal, como todos los de Hesse, pero que se hace universal. Hay que leerse por lo menos una vez a Hesse en la vida.

Ya, me aburrí, me faltó Cortázar, García Marquez, Gonzalo Millán, Claudio Bertoni, Efraín Barquero, Manuel Rojas, Oscar Castro, Enrique Lihn, Albert Camus y El Quijote que estoy leyendo ahora y es más pulento que toda la idea de fomedad que tiene uno de este libro.

Espero por lo menos entusiasmar a alguien pa que agarre un libro. Y les recomiendo a quienes se quieren animar a leer, que más que tener temporadas de lectura, es mejor siempre  estar leyendo un libro, aunque uno sea lenteja, pero tener siempre ese interés alternativo y si el libro es fome, chao, si lo peor es leer obligado o  por compromiso.  Igual yo no sería quien soy si no fuera por los libros, no creo que sea necesario leerse tantos libros, sólo hay que saber elegir.



Un homenaje a Israel…

Durante varios siglos; el pueblo judío vivió dividido en varios países del mundo, especialmente en Europa, en lo que se conoce por Diáspora. La convivencia de éstos con el resto de europeos no siempre fue fácil, las persecuciones y pogromos especialmente en la Europa del Este a finales del siglo XIX fueron determinantes para la aparición y auge del sionismo político, que reclamaba un Estado propio para todas las comunidades judías dispersas por el mundo. Los sionistas culturales subrayaban la importancia que tenía convertir a Palestina en un centro para el crecimiento espiritual y cultural del pueblo judío. En la época en la que se fundó el sionismo, Palestina formaba parte del Imperio otomano y estaba habitada por cristianos y musulmanes en su gran mayoría, y una pequeña comunidad de judíos religiosos que, aunque minoritaria, tenía una implantación significativa especialmente en Jerusalén y alrededores.

En aquel momento, gran parte de Medio Oriente estaba bajo control británico, con intereses en el Golfo Pérsico y con bases aéreas en Iraq. De los estados limítrofes con Palestina, Líbano y Siria habían sido liberados del Mandato francés en 1943 y 1946 View full article »

La página más bacán del mundo

Si quiere jugar a poner ruidos en matinales y programas de farándula. He aquí la página web infaltable en el hogar. Para pasar horas y horas.

http://www.instantsfun.es

Ya estamo al aire!

Ahora si cabros, súbanse por la puerta de atrás y no paguen pasaje!

Muy al estilo Pájaro verde

Hace un tiempo en una de nuestras tantas reuniones alguien dijo: -Oye, y ¿por qué no vamos a visitar a Parra, en su casa de la playa? Y bueno, al tiempo la idea, muy al estilo de Pájaro verde se concretó en un fin de semana “x”, en donde nos juntamos los pajaritos y nos fuimos a San Antonio a casa, de Camilo, quien cariñosamente nos invitó a hospedar.

Así que todos partimos pa allá, fuimos a comer mariscos, los cuales nos cayeron mal, pero al menos ninguno cayó a  la posta por una intoxicación severa. También paseamos por la costanera y en la noche fuimos a una fiesta de rancheras. Estuvo notable, bailamos rancheras y tomamos vino tinto. Al otro día, partimos rumbo a casa del poeta, no pensamos mucho, la verdad es que fuimos con la mejor intención, solo para conversar un rato y regalarle una revista Pájaro verde.

El día estaba precioso, había sol y todavía no daban las doce. Uno de nuestros camaradas sabía como llegar, así que lo seguimos y entre pasajes y casas lindas dimos con la casona de Nicanor Parra.

Cuando llegamos, Nicanor estaba atendiendo a unas personas, él nos vio, pero nosotros nos alejamos un poco de la casa hasta que él se desocupara. Al rato volvimos y él apareció en la puerta de su casa para saludarnos. Uno de nosotros le dijo que éramos estudiantes de la Universidad de Chile, de la Facultad de Física y matemáticas y por ahí le anduvimos cayendo bien porque él hace varios años atrás había hecho clases en dicha casa de estudios.

De un momento a otro se puso a hablar sobre Física, química y materias muy diversas e interesantes. También nos habló un poco de su historia. Hay detalles en la conversación que recuerdo y quisiera destacar, como cuando dijo que él hacía clases en tiempos de dictadura, y los exiliados en el extranjero lo llamaban chancho fascista, por trabajar en Chile durante el gobierno de Pinochet. Él nos dijo: -Claro que había que trabajar, teníamos que parar la olla, era necesario hacerlo.- Nos contó que en una ocasión viajó a España, invitado a dar una charla, él temía su integridad, y enfocó su discurso desde el Ecologismo. Desde ese punto de vista, considero que Nicanor Parra es un hombre inteligente y prudente, porque para ser y ejercer lo que sea en esta vida hay que tener argumentos y fundamentos, lo que el poeta cumple a cabalidad.

Fue increíble haber conversado con le poeta, él está viejito, muy lúcido, extremadamente lúcido, con la piel gastada y los años encima, así está Nicanor.

Nos habló como si fuera un abuelo. Nos dijo: Sean como las gallinas, que no hablan y se duermen temprano, algo así nos dijo, Notable frase, porque los jóvenes, a veces pensamos y decimos muchas cosas, pero el tiempo y las vivencias nos muestras otras formas. También nos habló de las Ciencias exactas, comprendiendo esto como lo que tiene respuesta, es tangible, se ve y se percibe, y nos habló de las Ciencias oscuras, lo que no se ve, no se sabe y se conoce como Dios. Habló de esto en relación al mundo, a como lo hemos tratado, un mundo finito, tratado como infinito, nos habló del daño irreparable que le hacemos al planeta, desde la Ecología. Y en realidad si observamos nuestro alrededor, vemos que tiene razón. Así que desde mi visión y lo que recuerdo de ese día no me queda más que creer en las Ciencias Oscuras, y vivir cada día sin saber porque está, o cuantos días más viviremos. Lo que si sabemos, por que ya pasó es que estuvimos con Nicanor, en la puerta de su casa, y fue un momento muy especial, que perdurará en la memoria de cada pajarraco suelto en algún lugar de la ciudad.

Un abrazo queridos, si algo se me olvida, que quede en los comentarios.